Hace poco os hablábamos de los beneficios de beber agua en el trabajo. La importancia de la hidratación durante todo el día podemos tenerla clara, pero lo cierto es que quizá no nos habíamos parado a pensar que estar bien hidratados repercute directamente en nuestra productividad. Ahora bien ¿qué sucede cuando no bebemos suficiente agua trabajando?

Muchas veces nos ponemos a trabajar de una forma intensa olvidándonos de algo tan sencillo y necesario como beber agua. En la mayoría de los casos nos esperamos hasta la hora de comer, y lo cierto es que esto puede traer consecuencias inmediatas.

No beber agua nos hace rendir menos

No beber agua puede causarnos fatiga, disminución de la función cognitiva o alteraciones del estado de ánimo, entre muchos otros. Un cerebro deshidratado se contrae y requiere de muchísimo más esfuerzo para funcionar.

Según el Instituto de Investigación de Agua y Salud, cuando la deshidratación alcanza un 2% más del peso corporal, nuestro rendimiento y nuestra capacidad de trabajo disminuyen considerablemente, sobre todo en las estaciones más calurosas o incluso en lugares en los que tengamos la calefacción alta.

Nuestra concentración será muchísimo menor. Nos costará mucho más realizar tareas sencillas que en un estado de hidratación óptima podríamos hacer en poco tiempo.

No beber agua afecta en la toma de decisiones

No sólo estaremos menso concentrados y seremos menos productivos, es que, además, la deshidratación, incluso en sus fases más iniciales, afecta directamente en a la toma de decisiones. Estar bien hidratados hará que estemos más “despiertos” y podamos ser mucho más resolutivos. No es que nos de poderes, ni mucho menos, simplemente nos ayuda a usar todas nuestras capacidades al 100%, también la capacidad de reaccionar y resolver problemas.

No beber agua afecta nuestro humor

Trabajar contento también nos hace más eficientes. Trabajando en casa no estaremos en contacto con mucha gente, pero lo cierto es que seguramente tampoco nos seduce la idea de estar todo el día de mal humor.

No podemos hacer nada con el mal carácter de base, pero está comprobado que la deshidratación también puede volvernos más irritables y contribuir a aumentar el mal humor. Varios estudios realizados por universidades como la de Connecticut, estudiaron tanto a hombres como mujeres mediante una serie de pruebas cognitivas. Los resultados eran claros, la deshidratación les provocaba mal humor, somnolencia e incluso dolor de cabeza. Esto último es bastante importante cuando teletrabajamos y estamos muchas horas delante del ordenador.

No beber agua hace que comamos más

Cuando teletrabajamos estamos cerca de nuestra nevera. Es mucho más fácil picar entre horas, pues tenemos nuestra comida al alcance de nuestra mano. En este punto, es importante saber que muchas veces confundimos sed con hambre.

No es nuevo, el trabajo, la ansiedad y el estrés, puede hacer que sintamos ansiedad por comer. Si queremos controlar este apetito desmedido, la mejor forma de hacerlo es estar bien hidratado. Intentemos beber agua cuando sintamos que queremos comer y seguramente lograremos aplacar esa ansiedad.