A veces, en determinados momentos de la vida, nos encontramos un poco perdidos y confusos, es cómo si hubiéramos perdido nuestro rumbo y no sabemos hacia donde tirar. Nos sentimos desmotivados y sin ilusión de levantarnos cada día. Todo esto nos sucede porque vivimos en un mundo de estrés y hacemos todo con prisa, no nos da tiempo a disfrutar de las cosas más sencillas. Necesitamos reconducirnos para volver a sentirnos bien con nosotros mismos. El Ikigai, es una manera de pensar japonesa que te ayudará a encontrar el sentido de tu vida. Encontrarás la motivación para levantarte cada mañana con ilusión. Lograrás la autorrealización y serás más feliz. 

¡Descubre la verdadera filosofía de los japoneses!

¿Qué es el Ikigai?

Ikigai es un concepto de origen japonés que significa “la razón de vivir” o “la razón de ser”. Este término se compone de dos palabras japonesas: “iki” que es relativo a la vida y “gai” que significa la realización de lo que uno espera y desea. Por tanto, podemos afirmar que este término japonés significa la razón para disfrutar de la vida. Hay determinadas culturas, como la de Okinawa, que aseguran que su población tiene una larga vida gracias a vivir con esta forma de pensar. 

En definitiva, esta palabra se refiere a las cosas que hacen que la vida valga la pena, y no se refiere a cosas materiales sino más bien a las circunstancias mentales y espirituales en las que las personas se sienten valiosas y útiles. Es el logro de la autorrealización completa. 

Un poco de historia sobre este término japonés 

El término japonés “ikigai” fue dado a conocer en un libro homónimo por dos españoles: Héctor López, ingeniero que reside en Japón, y Francesc Miralles, que es periodista. El libro que se llama  ‘Ikigai, los secretos de Japón para una vida larga y feliz’ , fue publicado en el año 2016 por la editorial Urano y se ha convertido en todo un fenómeno editorial, ya que se han vendido más de 250.000 ejemplares y también se ha traducido a 38 idiomas.

Los dos españoles viajaron al pueblo de Okinawa, que es en donde viven la mayor población anciana del mundo. Movidos por la curiosidad de saber por qué viven tantos años, les preguntaron qué es lo que les hacía tener tantas ganas de vivir. Y la respuesta siempre era ikigai. Todos ellos tenían en común una motivación, algo que les hacía levantarse cada mañana con fuerzas para vivir. 

Ambos autores vuelven a hablar de este término en un segundo libro llamado “‘El método ikigai’”. Este concepto japonés no es aplicable tal cual en occidente porque emerge de la auténtica cultura japonesa. Para ellos el sentido de la vida va mucho más allá de las cosas materiales, tiene mucho que ver con la familia y el papel que se desempeña en ella. Hay que recordar que en Japón la mujer no está a la misma altura que el hombre. Mientras que para los hombres la razón de vida está más en el trabajo, para las mujeres está más en la crianza de los hijos y la familia. Para los japoneses el ikigai no es la felicidad, sino lo que da sentido a levantarse cada mañana. Si te sientes útil para los demás, te sientes autorrealizado y en consecuencia eres más féliz. Por tanto, la felicidad no es más que la consecuencia de encontrar tu ikigai. 

La autorrealización, objetivo del ikigai

Las personas solo pueden sentir el verdadero ikigai cuando han alcanzado la madurez personal después de satisfacer ciertos deseos, como el amor y la felicidad. A partir de esa madurez es cuando uno encuentra el valor de lo demás y el sentido del valor de la vida, eso hace que avancemos hacia la autorrealización. 

Para que lo comprendas mejor voy a utilizar la conocida pirámide de Maslow. En su base se sitúan las necesidades más básicas del ser humano, como la alimentación, el sexo y el cobijo. Cuando ya se han satisfecho esas necesidades las personas ya pueden emplear todo su esfuerzo en conseguir las necesidades del siguiente nivel de la pirámide, que son la seguridad, la familia y el trabajo. En el tercer nivel de la pirámide se sitúan la intimidad sexual y la amistad. En el cuarto nivel se encuentran el éxito y el autorreconocimiento. Cuando todas estas necesidades están cubiertas los seres humanos ya pueden intentar conseguir la última necesidad de esta pirámide, la autorrealización, con la que se encuentra el verdadero sentido de la vida.

Realmente la autorrealización o el sentido de la vida se puede representar como los pétalos de una flor. En cada pétalo se sitúan los siguientes valores: lo que amas, en lo que eres bueno, lo que necesita el mundo y con lo que puedes ganarte la vida. Sólo en la combinación de todos ellos encontrarás tu ikigai o tu verdadera razón de ser. 

¿Cómo encontrar tu verdadera razón de ser?

El sentido de la vida siempre ha sido una de las grandes cuestiones de la humanidad. Siempre se ha escrito y se ha debatido mucho sobre este tema. Encontrar un propósito es lo que nos hace levantarnos cada día con ilusión de vivir, es nuestro ikigai. Pero encontrarlo no es nada fácil, para ello se necesita como hemos dicho una madurez personal que todos no tenemos. Los japoneses si tienen muy claro cómo encontrarlo, así que apunta bien lo que ellos hacen si quieres encontrar tu verdadero propósito de vida. 

Para encontrar tu ikigai tienes que encontrar el elemento en el que confluyen las siguientes cosas:

  • Lo que te apasiona
  • En lo que puedes destacar
  • Lo que las personas demandan
  • Lo que te permita ganarte la vida

 

Cuando encuentres una actividad que te hace bien a tí y a los demás, habrás encontrado tu ikigai. Puede ser un trabajo o cualquier otra actividad, como un pasatiempo o una actividad extracurricular. Para saberlo, pregúntate cuando estés concentrada en esa actividad para que lo haces, si tiene algún sentido para ti entonces es que es tu ikigai.

Actividades como unirte a un grupo de voluntarios o ir a bailar en tus momentos libres pueden ser lo que de sentido a tu vida. La vida es demasiado corta y tenemos que aprovecharla para disfrutarla al máximo. Haz todo aquello que te haga sentir bien y se feliz. No pierdas el tiempo en realizar cosas que no te hagan sonreir. El secreto de tener una vida larga es ser feliz cada día. 

Conclusión Final

El ikigai no pasa por ser rico o por tener muchas cosas materiales, es la sensación de sentirte útil y de sentirte bien contigo mismo. Sólo así encontrarás la verdadera felicidad y vivirás en paz contigo mismo. El secreto está en vivir en armonía con el mundo, es decir, no hacer daño a los demás mientras haces aquello que te hace feliz. En el equilibrio se encuentra la verdadera paz y el bienestar. Aprovecha el tiempo en hacer lo que te haga feliz y con lo que puedes ayudar a los demás a ser más felices. 

¡Encuentra tu ikigai!

 

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